Las diferencias entre la máquina de terapia de ondas de choque y la de alta potencia de 810 nm Equipo de terapia láser de clase IV de 980 nm
La terapia de ondas de choque y la terapia láser —generalmente referida a la terapia láser de baja intensidad o a la fotobiomodulación— son dos técnicas importantes de fisioterapia no invasivas en la medicina de rehabilitación moderna. Si bien ambas buscan aliviar el dolor y promover la reparación de los tejidos, difieren fundamentalmente en sus principios de funcionamiento, las condiciones en las que se aplican y la experiencia de tratamiento.
Esta tecnología fue muy popular en el mercado estadounidense; en aquel entonces, casi todas las clínicas contaban con esta máquina. Sin embargo, con el paso del tiempo, la tecnología se actualizó y ahora el equipo avanzado de terapia láser de clase IV con 980 nm, 810 nm y 1064 nm es el más popular del mercado. Debido a su mayor eficacia, después del tratamiento se puede sentir la diferencia de inmediato, y la sensación de calor permanece en el cuerpo durante 30 minutos después del tratamiento. Esta sensación es muy evidente, y todos los pacientes están satisfechos con este tratamiento láser.

Diferencias entre la fuerza mecánica y la energía de la luz láser
1. Máquina de terapia de ondas de choque
La terapia de ondas de choque utiliza ondas sonoras de alta energía e intensidad generadas por un dispositivo externo. Estas ondas se producen mediante principios electromagnéticos, neumáticos o piezoeléctricos. Emitidas en pulsos, penetran en tejidos blandos como la piel y la grasa sin atenuarse, suministrando energía con precisión a zonas profundas afectadas por patologías en huesos, tendones y fascia. El principio fundamental es la transmisión y conversión de energía mecánica.
Si el paciente no presenta heridas en la superficie de la piel, esta onda de choque es más adecuada, como en el caso de lesiones deportivas y dolores musculares.

2. Terapia láser de 810 nm y 980 nm –terapia láser de baja intensidad
Esta tecnología utiliza láseres de baja intensidad que emiten luz coherente con longitudes de onda de 810 nm (infrarrojo cercano) y 980 nm (infrarrojo). La luz en estas longitudes de onda tiene una excelente capacidad de penetración en los tejidos humanos. Durante el tratamiento, el haz de fotones se dirige a la superficie del cuerpo, y la energía lumínica penetra en el tejido y es absorbida por las células. El principio fundamental es la transferencia de energía lumínica y su posterior transformación bioquímica.
Esta tecnología es útil y beneficiosa para pacientes con heridas superficiales en la piel, e incluso resulta óptima cuando no hay heridas visibles. Al no requerir contacto directo con la piel durante el tratamiento, la energía penetra con mayor facilidad en las capas profundas mediante un proceso suave.

¿Cuáles son las indicaciones para esas dos terapias?
La terapia de ondas de choque es principalmente adecuada para:
Trastornos crónicos y refractarios de los tejidos blandos: especialmente aquellos que no responden bien a la fisioterapia convencional.
Fascitis plantar.
Codo de tenista (epicondilitis lateral), codo de golfista.
Hombro congelado, especialmente tendinitis calcificante del manguito rotador.
Tendinitis de Aquiles, tendinitis rotuliana.
Síndrome de dolor miofascial: se utiliza para liberar "puntos gatillo" en los músculos.
Pseudoartrosis/retraso en la consolidación de fracturas: para favorecer la curación de la fractura.

Indicaciones típicas para 810 nm Terapia láser de 980 nm:
Diversas afecciones inflamatorias agudas y crónicas, como artritis, bursitis y tenosinovitis.
Lesiones agudas de tejidos blandos: distensiones musculares, esguinces de ligamentos y lesiones por sobreuso.
Heridas y úlceras de difícil cicatrización: como las úlceras del pie diabético y las úlceras por presión.
Dolor neuropático: como la neuralgia del trigémino y la neuralgia postherpética.
Rehabilitación postoperatoria: se utiliza para controlar el dolor, reducir la hinchazón y acelerar la cicatrización de las heridas.
Acelera el metabolismo, acelera la cicatrización de heridas, acelera la recuperación postoperatoria, alivia el dolor, elimina la inflamación y alivia los esguinces causados por el ejercicio.

Experiencia de tratamiento y curso sobre esas dos tecnologías diferentes:
1 Experiencia de tratamiento:
Terapia de ondas de choque: El tratamiento suele ir acompañado de sensaciones perceptibles de dolor, entumecimiento e hinchazón, y el dolor puede ser más intenso a niveles de energía más altos. Tras el tratamiento, la zona tratada puede presentar enrojecimiento, hinchazón, dolor o pequeños hematomas temporales, que son reacciones normales.
Fisioterapia láser de 810 nm y 980 nm: El tratamiento es prácticamente indoloro y muy cómodo. Los pacientes suelen sentir únicamente el contacto de la sonda con la piel y, en ocasiones, una ligera sensación de calor. Es un tratamiento completamente indoloro.

2 Duración del tratamiento:
Terapia de ondas de choque: Tratamiento breve con intervalos prolongados entre sesiones. Generalmente, un ciclo de tratamiento requiere de 3 a 5 sesiones, con un intervalo de 5 a 7 días entre cada una, o incluso más, para que el cuerpo tenga tiempo suficiente para activar sus mecanismos de reparación. Los efectos no suelen ser inmediatos, sino que se hacen evidentes gradualmente a las pocas semanas del tratamiento.
Fisioterapia láser de 810 nm y 980 nm: Requiere un tratamiento relativamente más prolongado y con mayor frecuencia. Generalmente, se necesitan de 5 a 20 sesiones y, según la gravedad de la afección, puede ser necesario tratar de 2 a 5 veces por semana. En casos de inflamación aguda, los efectos pueden notarse más rápidamente.

Contraindicaciones
1. Terapia de ondas de choque
Las contraindicaciones incluyen:
Personas con tendencia al sangrado (como trastornos de la coagulación o aquellas que actualmente toman anticoagulantes);
Mujeres embarazadas (el tratamiento está prohibido en las zonas abdominal y pélvica);
Personas con implantes en la zona de tratamiento (como marcapasos, prótesis articulares o stents metálicos);
Personas con tumores malignos;
Adolescentes con epífisis no fusionadas (evitar el tratamiento en zonas de crecimiento óseo);
Pacientes en la fase aguda de la inflamación infecciosa.

2.810 nm 980 nm Terapia láser
Personas sensibles a la luz (como pacientes con lupus eritematoso o personas que actualmente toman medicamentos fotosensibles);
Evite la irradiación directa de los ojos (debe evitarse el contacto con los globos oculares);
Personas con tumores malignos;
Personas con lesiones infecciosas no controladas;

Resumen y recomendaciones de tratamiento:
La principal ventaja de la terapia de ondas de choque radica en su capacidad para estimular los mecanismos de reparación más profundos del cuerpo, activando así el proceso de reparación de las zonas dañadas. La terapia de ondas de choque debe considerarse una opción de tratamiento prioritaria cuando el diagnóstico clínico indica claramente una tendinopatía crónica, la presencia de calcificaciones o cuando los tratamientos convencionales han resultado ineficaces.

La principal ventaja de la terapia láser de 810 nm y 980 nm reside en su enfoque no invasivo y cómodo para reducir la inflamación, aliviar el dolor y promover la reparación a nivel celular. La terapia láser es la opción más idónea cuando la afección se encuentra en la fase inflamatoria aguda, en las primeras etapas de una lesión de tejidos blandos o cuando el paciente es sensible al dolor y requiere un tratamiento suave.
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